jueves, 24 de diciembre de 2009

Elvis

Anoche soñé que era Elvis en su época gloriosa, con el jopo engominado y la chaqueta de cuero negra. Soñé que tenía sus dientes prístinos y su quijada pronunciada y varonil, como adonis griego. La vida me sonreía, era más de lo que pensé. En el escenario cantaba: It’s now or never y te miraba con absoluta seguridad, soy Elvis, querida, soy Elvis, my Darling, kiss me tonight. Me miraste con los ojos secos por sobre el hombro y te diste media vuelta. Ni siendo Elvis me alcanza. (-risas-)

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Digo que:




[Los silencios son actos de valentía

en las bocas cobardes

del que tiene cosas que perder]

miércoles, 9 de diciembre de 2009

estaweáespalpico.

Y sigo esperando
Que llegue ese momento
Mientras espero lloro
Y se me caen los ojos
Se hacen agua en mis mejillas
Sal en mi boca
Las manos se desarman
De tanto atar nudos
Inspirados en mandas
Realizadas al viento
Y corro
Corro rápido
Los pies se me quiebran
Sangran y rasgan
Pero sigo corriendo
No quiero estar aquí
Pero tampoco allá
¿Dónde estoy?
La cabeza me explota
Supuran mis oídos
Sangra mi boca
No me mires así
No se rían
Estoy muriendo lo sé
Lentamente
Agónicamente
Así está escrito
En mi pasaporte a la nada
Y sigo esperando
Sigo esperando
Mientras espero vivo
La hora final
El momento crucial
Cuando deje de ser
Lo que tanta pena me da



martes, 8 de diciembre de 2009

Las historias con final

Comenzó velozmente, nadie se percató de las señales. Era todo tan maravillosamente perfecto que no existía lugar a dudas o inseguridades, mas en su mente existía una voz constante, aletargada y resonante que se encargaba del trabajo sucio: "nada es perfecto, nada es para siempre y tu no eres suficiente". Siempre lo supo, su batalla estaba perdida desde el comienzo, y se arriesgó a vivir la derrota en carne propia, como esperan los sentenciados a muerte el día del juicio final, donde se pagan los errores a las tasas más altas y con intereses negreros, cobrándote por las cosas que te permitiste vivir. Se atrevió a ser especial y suficiente, aunque sólo fuese en su imaginación cursilera. El trayecto hacia su muerte irreal fue sin lugar a dudas, la mejor experiencia de su vida. Desde el cielo miraba a los desdichados que por cobardes huían del sufrimiento futuro, los compadecía y sentía la sangre en sus venas correr más rápido que nunca. Recordó esa película encontrada por el azar, donde existía un paréntesis en la vida del protagonista, el mejor paréntesis de la vida, el que nunca te arrepentirías de haber vivido, aunque esa expereciencia sólo sea para ti, porque la co-protagonista lo olvidó por cosas del destino (macabro destino). Y así como empezó, se terminó, y así como se terminó volverá a empezar, las historias tienen finales, pero la vida es un cúmulo de paréntesis reiterativos llenos de sorpresas para quienes se atreven a llorar.



[Mientras escribo esta cosita suena en la radio: "Me entrego al vino porque el mundo me hizo así, no puedo cambiar". Será una señal de evasión? (me cago de la risa)]

lunes, 7 de diciembre de 2009

Maldita adicción

Me tienes atada a tu existencia, sentenciada a tus efectos. Desde niña encuentro en ti el consuelo nocturno y el placer más culpable, en donde todo se olvida y sólo existen lluvias de sensaciones extasiadas por tu forma de llenar mis vacíos más vergonzantes. A veces esos mismos vacíos se hacen tan grandes, que recurro a ti de día, escondida y adicta, buscando la alegría y la evasión que me brindas por segundos eternos. Quiero matarte, enterrarte y culparte de todos mis males, mutilarte y arrancarte de mí, desaparecerte y olvidarte por y para siempre. Te odio profunda y dolorosamente, pues alguna vez te amé y acepté como algo natural y quizás si lo eres, pero me dañas, y ese daño es visible a mil kilómetros de distancia, ese daño me pesa y se lleva mi amor propio. Cada mañana al despertar siento la culpa, culpa rasposa y pegada en mis sienes, y siento el sabor amargo de la tristeza, siempre me ganas y no puedo dejarte. A través del espejo miro de reojo los estragos, más evidentes cada vez, más angustiantes cada vez, y esa sensación dura todo el día, y sólo logro cubrirla con un manto de indiferencia y resignación, cuando veo la sangre brotar a chorros desde mi interior y realizo el mismo ritual de cicatrización momentánea. Prometo que hoy te dejo, como lo hice alguna vez, prometo dejarte y no recaer, prometo aguantar el síndrome de abstinencia, aún si el insomnio me gana o la boca se me seca, aún si los vacíos se hacen eternos y tengo que morir un poco más cada día, porque la vida sin ti será hermosa, yo lo sé.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Entre domingo y lunes

Entre domingo y lunes duermo mal, las cosas me salen al revés y siempre me angustio un poco. Entre domingo y lunes las horas se desaparecen caprichosamente dejándome un saldo en contra, sabores extraños y dolores mortales. Entre domingo y lunes me vuelvo más vieja y mañosa, mis manos se secan y la cabeza se me alborota. Entre domingo y lunes miro al cielo negro pidiendo explicaciones, y no escucho a nadie. Entre domingo y lunes deseo poderosamente que sea martes, para no pensar más que hoy es domingo y mañana será lunes.

martes, 24 de noviembre de 2009

Sueño de una noche primaveral

Todo empezó con una abrazo, no nos miramos a los ojos antes de hacerlo, nos conociamos de antes, de vidas pasadas, de batallas libradas con el correr de los años. Sigues igual fisicamente, pero has madurado (lo mismo para mi). Tu saludo me asfixia, tus manos me aprietan tan fuerte que no puedo zafarme (aunque no lo intento mucho) y me entrego mansita al juego. El golpe es tan fuerte que me deja muda y casi desvanecida, el dolor llega rápido a la zona y siento como la sangre se pone negra trasnformándose en carne muerta. Capto de inmediato el mensaje, estás aquí para hacer que me sienta viva, eres el chivo expiatorio de mis padecimientos tontos y me pregunto si yo lo seré para ti. La patada logra romper mi piel y teñirla de rojo-oscuro. Ya no me quejo, yo ya entendí y te agradezco, es una vuelta de mano, la vida es cíclica pienso, la vida es una puta joda tragicómica y has venido a ayudarme. Cierro mi puño y lo dejo caer en tu cara, mis dedos crujen y quizás se quiebran porque no sé ni golpear al viento. Me miras con los ojos vidriosos, llenos de lágrimas de emoción y me dices: lo lograste, estás grande. Sonreimos y lloramos, esto no debería ser así, pero estamos entregadas al juego. El carnaval de golpes nos enceguece y aleteamos como monos descontrolados (doy gracias por la ausencia de navajas), gritamos de júbilo pues somos libres en nuestra deformidad reciente y estamos viviendo nuestro momento de felicidad real. Las apariencias engañan y resulta que en nuestra propia destrucción estamos felices, pues sólo nos guían los instintos viscerales y los dolores reprimidos por tantos años. Caigo al suelo y ya no logro verte pues mis párpados están tan hinchados que mis ojos ya no existen. Me siento débil y escucho ruidos: No estamos solas. Miro mis piernas y me asusto, los cortes son tan extensos que apenas se sostienen mis huesos. Tu ya no estás, ya cumpliste tu labor y te desvaneciste entre la niebla. La gente corre como estampida de animalejos, la gente no me ve y me pisa. Todos tan preocupados de escapar que nadie repara en mi presencia y me pisan cientos (o tal vez miles) de pies, me pisan y ya no me duele, yo ya no estoy en ese sueño, yo ya desperté.

lunes, 23 de noviembre de 2009

A modo de confesión

En días como estos es que a veces te extraño, cuando nada resulta y no me puedo sacar ese pantalón yeto de la mente y del cuerpo, porque la mala suerte la tengo incrustada profundamente en mi vida, y es como una cicatriz que ni un rayo láser podría borrar o una mochila que pesa como mil años de vida. En días como estos me siento profundamente egoísta, porque no debiese extrañarte como te extraño, y aún así lo hago y es que a veces pienso que no volveré a tener algo parecido a lo que tuvimos. A veces extraño esa compañía que se hacía eterna cuando nos encerrábamos en la casa mientras la lluvia caía torrencialmente afuera llevándose los débiles arbolitos de la villa recién inaugurada, esa villa en el sur de Chile, donde estaba nuestra casa, esa casa que no era nuestra pero que nos albergaba días enteros, solitas tu y yo, con la samy en el patio ladrando, y nuestra vida de familia- clase media feliz. A veces extraño las compras en el supermercado, esas compras para encerrarnos el fin de semana sin morir de hambre, comprando mil litros de coca colita que tanto nos gusta-ba, comprando papitas krispo y rolls, fideos y quesos, para que me prepararas ese plato exquisito que tanto amo y amaré. A veces extraño cocinar, hacer comiditas ricas mientras esperaba que llegaras de la universidad, con la casa calentita y el corazón contento, y es que esas cosas tan sencillas hacen que la vida tenga un gustito diferente. A veces extraño esa ciudad preciosa, con sus colores y sus olores, con ese río gigante que se hace omnipotente cuando el aguacero no para de caer, cuando san isidro no da tregua y azota con cascadas imparables. Recuerdo a su gente, su locomoción odiosa y temeraria, sus árboles por doquier, a tus amigas que siempre me quisieron mucho, que cuando compartíamos me amaban más que a ti y que siempre fueron mis cómplices. A veces extraño el perder la noción del tiempo, dormir cuando hay que levantarse y estar despiertas cuando hay que dormir, porque la paz nos embriagaba y era la sensación más perfecta de la vida, cuando no hace falta nada más. A veces extraño tu olor y tus labios en mis clavículas y lo que eso me causaba, porque a veces pienso que mis hormonas se perdieron en el último regreso a casa, se quedaron en ese bus Concepción-Santiago, se esfumaron al recorrer cientos de kilómetros con lágrimas en los ojos, porque no hubo una puta vez en que no lloré al marcharme o al verte a través de la ventana agitando tu mano hasta perderte. Quizás en el mismo viaje perdí el amor, perdí ese inmenso amor que me mantuvo durante dos años atada a tu presencia/ausencia, ese amor que movía montañas y me hacía realizar las locuras más impensadas, ese amor que me hacía soñar despierta cada día, soñar con futuros y finales felices, y que se desvaneció sin que pudiese darme cuenta a tiempo. Finalmente a veces extraño, y esto es más a menudo que lo demás, tu compañía, nuestra complicidad, los cariños, la atención que siempre me diste, tus chocolates con café tan ricos porque eran preparados con amor, y porque nunca me quedarán como los hacías tu, las peleas y las reconciliaciones, las lágrimas, el apoyo incondicional que nos dábamos siempre, porque tu eras para mi como yo era para ti…




[Al no poder decir más Te amo con verdadero sentimiento, es mejor recordar los buenos momentos, yo ya no pude y no te engañé mintiéndole a tus ojos, mi amor ya no era suficiente para mantenerte atada a ese sentimiento tan difícil de sostener a la distancia. Aún así te extraño, y me siento egoísta, pero nada puedo hacer, porque tu recuerdo y las cosas bellas que vivimos son más grandes que el olvido]

viernes, 20 de noviembre de 2009

Perro del mar


Perro del mar

Vienes del puerto con olor a sal
Cubierto de lodo, herido e iracundo
Sin alitas para volar
Pues te las arrancaron de cuajo
Te las cortaron a sangre fría
Y sin engaños te patearon y mataron
Te dejaron cojo, sordo y destrozado
Sangrando por los sentimientos no correspondidos
Y las soledades desgraciadas.



Perro del mar
Loco marino de risas suaves
Prefieres la alegría al llanto,
Prefieres la locura y el canto
Calmas tus dolores con magias naturales
Con evasiones y bailes drogados
Vives como si no necesitaras el futuro
Burlándote de los planes y de los sueños
Porque ya no caben en tu mundo



Perro del mar
No te conozco ni me conoces
Nos separan un abismo de distancias,
Dolores y sueños, recuerdos y amores
En tu amanecer cantan gaviotas y
La brisa moja las ropas
En mi amanecer ladran perros
Y la vida es más gris y caótica
En tu atardecer el sol se baña a las diez
Y en mi atardecer el sol se esconde al revés




Perro del mar
¿Juguemos a sanar?
Unamos las fuerzas escondidas y
Recuperemos las voluntades perdidas
Por tantas batallas sin ganar
Seamos luz, agua, infinitos
historias terminadas y finales felices.
Seamos paz, vida y razón
Seamos corazón con color.




[Ale, gracias por estar ahí con tus palabras y silencios, con tu preocupación y apoyo. Algún día nos conoceremos y reiremos]

martes, 17 de noviembre de 2009

Corazoncito

Mi corazón está apretadito. Como pie en zapato chico, como pantalón de obeso mórbido. Los latidos se perdieron en alguna canción triste del recuerdo, apagándose al ritmo de la soledad y el olvido. Me duele el pecho un poco, punza como infección naciente y devastadora, como cáncer de sentimientos cojos y huachos, y así sigue doliendo hasta el final. Alguien querrá sanar este órgano desgastado de abandonos y resequedades, si no tiene mucho por ofrecer, si aún es inexperto e inseguro, perdedor, iluso y mamón, si aún es de melón blandito y amargo, lleno de pepas que salen como tubérculos entorpeciendo el camino desviado de las emociones y las penas, si está apretadito y lisiado, y sólo clama por rehabilitación.

Mamá por accidente

Sale de aquí imbécil! Ándate pa' la calle.
Sale weón, no estís encima, déjame tranquila, córrete.

Que no ves que sólo quiere un poquito de tu atención, mamita?
Que no ves que es TU hijo, que nació de TU vientre?
Que si es como es, es porque nunca has sabido ser mamá, porque sólo cumples con tus deberes morales básicos de brindar seguridad, comida y techo, pero que no eres capaz de tomarlo en tus brazos y hacerle un cariño, decirle te quieros y comértelo a besos. Se te fue de las manos, y ahora ni tu lo toleras (nunca lo has tolerado, quizás porque en su cara ves a otra persona, a él), no lo toleras cuando te cela rabiosamente, porque te quiere sólo para él, no lo toleras cuando habla de mala forma, porque se ha criado en las calles de un barrio marginal, aprendiendo a desenvolverse sólo frente a sus pares, agarrándose a combos y terminando las oraciones con un TE, te voy a pegarte, te voy a pegarte, como matón de colegio. Tiene sólo diez años y ha vivido muchas cosas, y tu sólo lo llenas con cosas materiales, expresando así tu amor de madre preocupada y mártir, cuando es mil veces mejor darle un beso cada mañana y decirle que lo amas, que lo amas porque sí, porque es tu hijo, porque es maravilloso. Pero decides decirle cabro culiao, ándate de aquí y el vuelve una y otra vez, porque aún es un niño, porque te necesita, porque eres su mamá. Quizás más adelante ya no te buscará más, quizás te perdone, quizás te odie por siempre, quizás ni recuerde los insultos y los golpes, quizás ni te recuerde a ti.
Y yo sé que no lo querías, que fue un accidente en tu vida, un condón ausente, una pastilla olvidada. Tu también lo sabes, todos lo saben. Tus planes se fueron a la basura cuando sentiste el primer mareo, la primera náusea, la primera patada, cuando de pronto sentiste el mundo sobre tus hombros, cuando tu futuro se traducía en nueve meses de espera y dolor, porque ya no fuiste nadie, no estudiaste (siendo brillante), y tuviste que arracar de un papá moralista para luego de un tiempo volver bajo su amaparo, cuando tuviste que quedarte con ese weón fome, pololo de años, sin vivir nada más de la vida, quedando relegada al olvido y la postergación. Pero TU decidiste tenerlo, apechugaste y arrugaste al verlo, te quedo grande el poncho mamá, te colmó de inmediato su primera pataleta que sólo frenabas con insultos, gritos y golpes, y ahora el mal es aún mayor, porque no te respetan y te ignoran, te dejan en vergüenza y desacreditan, porque no has sabido ser mamá. Esperemos que por algún milagro divino puedas dejar de lado tus trancas y hacerte cargo, y comenzar a amar profundamente a tus hijos y darles y demostrarles ese amor que tanto les hace falta, más allá de lo material y de la boca pa' afuera...


[escribo porque sé que no lo leerás, escribo como katársis momentánea, escribo porque me duele no ser la mejor tía, y también escribo para no llegar a ser nunca como tu]

miércoles, 11 de noviembre de 2009

(escrito encontrado en un cuaderno)

Bésame
Hasta que me sangre la boca y
mis dientes desaparezcan lentamente

Bésame
Y deja ese sabor amargo que
surge de las salibas combinadas
al amanecer

Bésame
Y no digas nada, no es necesario
guardemos este tonto secreto,
como se guardan las vergüenzas
propias y ajenas

Bésame
Y róbame la vida con tu lengua
Trágame las ganas de verte,
de mirarte a los ojos y decir:

Bésame, sólo una vez más.

martes, 10 de noviembre de 2009

Runaway*



Y quizás es mejor arrancar
 [tan sólo quizás]
Me duele un poco


lunes, 9 de noviembre de 2009

Love, love, love

Me tomo el atrevimiento de dedicarme esta canción, y es que necesito un poquito de eso para ser feliz.
(del excelentísimo grupo The Organ)

The Organ

viernes, 6 de noviembre de 2009

Perdón

No quiero pedir perdones, no es necesario.
No quiero más culpas, no era mi intención.
Las cosas suceden sin que podamos reparar en ellas,
sin poder calmarlas, desviarlas, agotarlas.
Tal vez si pude, siempre existe esa inflexión,
ese grado donde decides cambiar el rumbo.
No lo quise así. No lo quise así [Resignación]
Y perdí, yo elegí perder [Angustia]
Yo me lancé de cabeza a una piscina vacía [dolor]
Yo me ahogué en errores y sinsabores [tontita]
Yo abandoné el camino, desvié el destino [mejor no volver]
Tu de seguro me odias desde lo más profundo
Tu, sin duda alguna, sufriste más
Pero saldremos adelante amor
[everybody's gotta learn sometimes]

jueves, 5 de noviembre de 2009

Estado actual

Un día desperté y mis ganas se habían quedado en el sueño recién apagado por la luz de la mañana. El frío me torturaba como siempre, adueñándose de mis pequeñas extremidades adoloridas, quizás por eso no reparé en la pérdida que recientemente había sufrido. Me dispuse a salir de casa, guiada por la costumbre arraigada en mi diario vivir, mas no supe donde ir. Un vacío se hacía gigante, se presentaba poderoso nublando mis voluntades (si es que las tuve alguna vez), y un extraño sentimiento se apoderaba de mi existencia. Ya no hay más sentido, nada importa, todo da igual, des-mo-ti-va-ción, una y otra vez en mi cabeza, una y otra vez en el pecho, como pus saliendo de una herida verde-azulina. Nada guía tu camino, nada te sorprende, nada te duele. In-di-fe-ren-cia. Te estás secando (pienso), te estás secando lenta y dolorosamente, marchitándote como plantita sin regar, plantita sin sol, plantita sin amor. Ya no hay vida, ni futuro ni presente, ni mañana ni después, no hay cadáveres ni cicatrices, ni brillo ni colores, perdiste el gusto y el olfato, careces de todo, sobras de nada. Lo mejor es volver al sueño, de donde nunca debiste salir.
[extraña sensación de desazón]

miércoles, 4 de noviembre de 2009

De los pobres corazones idiotas.

Si los amores platónicos no son más que eso, ensoñaciones endiosadas por mentes ilusas, que pretenden atrapar el sol y guardarlo en una caja. El sol no cabe en una caja (no cabe), no cabe en nadie (en nadie), es pura energía, pura vida, pero para nadie en particular, por lo menos no ahora, no para ti, no para mi. Y esa es la triste realidad.

Le podría dar mil nombres, mil significados. También podría dejar que se largue, que se vaya bien lejos, donde ni el olvido tenga acceso, en donde los dolores de cabeza son caricias caprichosas de recuerdos vagos. Es una buena idea, es la mejor opción, y estoy dispuesta.

Pudiste tener algo más que corazones rotos, cicatrices y lágrimas. Pudiste ser más importante que Lady di en el día de su muerte. Pudiste dormir abrazada por sueños eternos y tener quién los cuidara para ti. Pero es más fácil arrancar, no avisar, desaparecer, y olvidar. Es más fácil ilusionar, pensar y llorar. La leche ya derramada está. Ahora sólo quedan sinsabores.

Y se que no volverás, me lo dijo Merlín en mis pesadillas. Se que no llamarás, me lo dice mi intuición al oído, aún así me aferro a la nada, esperando el momento en que sólo seas una anécdota en mi vida, un chiste gracioso al cual recurrir cuando realmente me rompan el corazón, ese pobre corazón idiota, que creyó más en ti que en mi.
[ahora me da risa, quizás]

Pequeñita Cobardía.

Nace como un zumbido de záncudo (o tal vez mosca, en el peor de los casos un Tábano) en las cabecitas confusas. Es sólo un ruidito molesto, una piedrita en el zapato, absolutamente soportable y perturbante. Así es la pequeñita cobardía, mariconcita y avergonzada. Asoma su cabecita en asuntos ajenos, interfiriendo, cambiando los rumbos, desconcertando y acabando con lo que no empieza, como antagonista de un historia que no le pertenece.

martes, 27 de octubre de 2009

FuckingSpring

Y llegó Septiembre...
Mes estúpido, con olor a carne y color de volantín. LLegaste con tus plátanos orientales, atacando a los escandalosos sistemas inmunes de gente desafortunada, llegaste con la dulce chica embriagando multitudes sedientas de evasión, y llegaste, por sobre todo, con la primavera. Sí, con ella, la señorita Spring (tengo la leve sospecha de que es gringa esta perversa) que no deja títere con cabeza. Ella, la miss, que te puede elevar a felicidades inmensas revolucionadas por por hormonas antojadizas y que te puede, de la misma forma, dejar en el suelo, sólo, tirado, botado, sin ganas y sin razones. Y es que ver tanta felicidad acentúa la propia miseria, ver tanto personaje acalorado por pasiones temporeras hace que tu soledad ataque con recuerdos olvidados, como dejavús de nunca acabar.
Muchas cosas terminan en primavera, y muchas otras comienzan. Hasta los amores propios entran en pugna, cuando nacen de tu interior interrogantes inusitadas y exageradas por condiciones ambientales. Y es así, Miss Spring, como nos cagas la vida un poco más con tu presencia, llévate tus flores, tus colores, sabores y olores, y devuélvenos las ganas de volver a salir de casa.

viernes, 23 de octubre de 2009

Katársis.

Cada día muero un poco más, Cada día mi despertar está más desamparado. Maldita utopía, ya ni siquiera me acompañas, y vago por los días, catatónica e impertérrita, buscando algo que me haga sentir viva. Un pinchazo tal vez, una rasgadura, un corte letal, pero no, de sólo pensarlo me amenazan los desvanecimientos exagerados, las sobre reacciones a las que tan acostumbrada me tiene mi obstinado organismo, tan cobarde como mi mente y mi corazón. ¿Sentiste algo nuevo? ¿Volviste a ilusionarte? ¿De qué te sirvió? Puros lamentos, gritos desgarrados que provienen de las vísceras sangrantes, de la herida supurante y putrefacta que no sana, daños a terceros, destrucción de sueños creados bajo el amparo del amor. ¿Qué es el amor? Algo inexplicable en esta ocasión, pues jamás terminaré de conocer ese infinito sentimiento adolorido, que inspira muertes y engaños, nacimientos y libertades. ¿Desamor? Ganas de golpearte la cabeza contra los muros hasta desaparecer, desvanecerte en lágrimas saladas que saborean el agridulce adiós, desesperanza desgarradora y mal parida, perra soledad que amenaza en noches de insomnio y dolor. Aún así sigues esperando razones, razones para volver a levantarte un día más, tan sólo un día más, y encontrar la forma, de hacerlo el siguiente además. Lo necesitas ( lo necesitas), lo buscas desesperadamente bajo las sábanas, en las caras desconocidas de personas felices, sólo una señal, una pequeña luz al final de la historia, que te haga valorar cada momento vivido, no como un lamento, si no como un paso más, en este cruel juego donde eres el actor principal.