Si los amores platónicos no son más que eso, ensoñaciones endiosadas por mentes ilusas, que pretenden atrapar el sol y guardarlo en una caja. El sol no cabe en una caja (no cabe), no cabe en nadie (en nadie), es pura energía, pura vida, pero para nadie en particular, por lo menos no ahora, no para ti, no para mi. Y esa es la triste realidad.
Le podría dar mil nombres, mil significados. También podría dejar que se largue, que se vaya bien lejos, donde ni el olvido tenga acceso, en donde los dolores de cabeza son caricias caprichosas de recuerdos vagos. Es una buena idea, es la mejor opción, y estoy dispuesta.
Pudiste tener algo más que corazones rotos, cicatrices y lágrimas. Pudiste ser más importante que Lady di en el día de su muerte. Pudiste dormir abrazada por sueños eternos y tener quién los cuidara para ti. Pero es más fácil arrancar, no avisar, desaparecer, y olvidar. Es más fácil ilusionar, pensar y llorar. La leche ya derramada está. Ahora sólo quedan sinsabores.
Y se que no volverás, me lo dijo Merlín en mis pesadillas. Se que no llamarás, me lo dice mi intuición al oído, aún así me aferro a la nada, esperando el momento en que sólo seas una anécdota en mi vida, un chiste gracioso al cual recurrir cuando realmente me rompan el corazón, ese pobre corazón idiota, que creyó más en ti que en mi.
Le podría dar mil nombres, mil significados. También podría dejar que se largue, que se vaya bien lejos, donde ni el olvido tenga acceso, en donde los dolores de cabeza son caricias caprichosas de recuerdos vagos. Es una buena idea, es la mejor opción, y estoy dispuesta.
Pudiste tener algo más que corazones rotos, cicatrices y lágrimas. Pudiste ser más importante que Lady di en el día de su muerte. Pudiste dormir abrazada por sueños eternos y tener quién los cuidara para ti. Pero es más fácil arrancar, no avisar, desaparecer, y olvidar. Es más fácil ilusionar, pensar y llorar. La leche ya derramada está. Ahora sólo quedan sinsabores.
Y se que no volverás, me lo dijo Merlín en mis pesadillas. Se que no llamarás, me lo dice mi intuición al oído, aún así me aferro a la nada, esperando el momento en que sólo seas una anécdota en mi vida, un chiste gracioso al cual recurrir cuando realmente me rompan el corazón, ese pobre corazón idiota, que creyó más en ti que en mi.
[ahora me da risa, quizás]
