sábado, 30 de enero de 2010

Vacaciones (o desapariciones)

Y resulta que llegan las esperadas vacaciones y con ellas llega un raro suceso colateral: Las Desapariciones. Todo el año puedes estar incomunicado, no verte con los demás, con concertar citas, encuentros, reuniones, no entrar a los canales de comunicación más frecuentes, vivir solo tu vida (lo mismo los demás), pero siempre está la certeza de que duermes en tu cama, vas a tu lugar de trabajo o de estudio, tomas el metro, la micro, caminas por las callecitas de Santiago y respiras el mismo aire. No así en vacaciones, donde los rumbos son tan diferentes e inesperados que no sabes donde despertarás mañana. Los amigos desaparecen, la familia, las señales, la comunicación y lo único que crece es la añoranza...

Y yo sólo espero que llegue marzo para desestresarme del verano, dejar de desaparecer , ver a mi gente amada, y ordenar mi vida.

martes, 26 de enero de 2010



[A veces quiero ser Bob Dylan]

jueves, 21 de enero de 2010

Y yo sólo quiero saber

¿¡Quién se robó el otoño!?

viernes, 15 de enero de 2010

Algo se quebró

Algo se quebró allá afuera y yo que no quiero salir, lo hago. Algo se quebró, y me di cuenta cuando estaba enterrado en mis pies descalzos, cuando me dolía y me hacía daño. Yo no sé cuando pasó, ni quiero saberlo, es mejor aceptar que buscar explicaciones que me harán llorar. Algo se quebró y no tiene reparación alguna, se murió, se pudrió, se acabó. Mamá, algo se quebró allá afuera: Me ayudas a barrerlo?

miércoles, 13 de enero de 2010

Palabras incomprendidas (o caos)

El debate se cierra en su momento cúlmine. Las tesis no se escuchan y menos se entienden en el caos mental de las mañanas ebrias, cuando las legañas cierran forzosamente los ojos del (no) vidente involuntario y el cerumen cae a borbotones por los oídos taimados ante las palabras mudas de la razón. La virgen no distingue el color de la verdad y se revuelca en su miseria mientras los peregrinos esperan la absolución o la paz transitoria para salir a trotar por la plaza abandonada de árboles azules o grises. Los columpios marean la conciencia y hacen vomitar el bolo transparente o bilis ácida proveniente de la bulímica úlcera interna que se calma con la teta de la vaca o la pastillita milagrosa







-Y nadie entiende-


-Y nadie quiere entender-


-Y nadie entenderá-





Winamp

En mi reproductor las canciones se ponen solas y me destrozan de a poquito el corazón. Yo no puse reproducción aleatoria, fue él y las melodías se alternan de tal forma que parece la banda sonora de la película más triste, donde nada termina bien, donde se representa la realidad sin clichés. Mi reproductor es tozudo, y se esfuerza por hacerme llorar. Yo lo odio un poco, pero no lo puedo apagar, porque los sonidos que me regala me llegan al punto destructivo de mi corazón tontito, que siempre pide más y más. Mi reproductor sabe que me tiene en sus manos, por eso cada vez que enciendo el computador aparece con su rayito naranjo y parpadea, para que mi click haga de su existencia una realidad brutal. Y yo lo quiero un poco, y lo dejo ser no más.

martes, 12 de enero de 2010

(para mis amores)

Hoy me creo súper héroe. Quiero guardarlos en una cajita y que nada ni nadie los dañe, los hiera o los mire feo. Quiero abrazarlos y darles mi amor infinito, mi compañía dispuesta y mis ganas de verlos reír. Pero no tengo súper poderes, solo tengo un corazón blandito que se desarma al más mínimo golpe, pero que atesora como ningún otro su existencia en mi camino. Los quiero infinitos, mares y desiertos. Me han enseñado a decir te quieros al por mayor y a superar mis penas. Sin súper poderes no puedo hacer mucho, pero la vida me ha enseñado a que un abracito, una compañía y un hombro bastan para levantar corazones morados de angustia. Gracias por todo lo que me entregan, gracias eternas, y una sola petición: no me abandonen.




A mi negro Jorge, a mi gorda Katty y a mi honey bunny Camy

martes, 5 de enero de 2010

Mary and Max





Debo decir, a modo de confesión, que he abandonado el vicio de ver películas. Le he sido infiel con lecturas, siestas y salidas, con reuniones y trabajo. En mi cabeza rondan los cientos de títulos que se acumulan año tras año, como las deudas en Dicom. A veces el tiempo me sobra, pero las ganas me faltan (ni siquiera soy capaz de buscar películas en el cable cuando estoy acostada). Siempre he querido almacenar la mayor cantidad de filmes en mi cerebro, pero de sólo pensarlo me agobia el hecho de que me faltarían días de vida para ver el cine que quiero. Anoche, guiada por un extraño impulso, me encontré buscando panoramas cinéfilos. Quizás alguna entrada gratis, algún concursillo en donde probar mi inestable suerte que cada día me tiene más extrañada. En esa labor estaba cuando encontré recomendaciones de películas imperdibles del 2009, la mayoría seleccionadas en Sundance y en cuanto festival existe. Así fue que me topé con Mary and Max, una película de monitos de plasticina (maravillosos) con la técnica conocida del stop motion. Hoy la descargué, y por consiguiente, la ví. Debo decir que terminé llorando y con una extraña sensación. Ciertamente no es una película para niños, está cargada con las rarezas del ser humano, con soledades y amistades, aciertos y desencuentros. Patológica pero hermosa. Se las recomiendo (me la recomiendo).