Diametralmente opuestas
En esta vida de mentiras
Pero tus manos me atraen
Como arañas a la muerte
Y mi muerte es cercana
Porque faltan tus palabras
En mis oídos sordos
Aunque ya estaba escrito
Como Apocalipsis en la biblia
Que nunca te conocí
Nunca te he conocido
Quizás por eso te sueño cada noche
Y te lloro cada mañana
Esperando que llegues
Y muevas mis entrañas
Llenas de mariposas muertas
Y colores marchitos
domingo, 7 de marzo de 2010
Amo los refranes, dichos y frases armadas (cosas que pasan)
Hoy me invento una pena de amor. Prendo la radio y pongo la banda sonora del despecho mientras corto las flores que llevaré a la tumba del amor fallecido, porque es necesario cantarle al desamor hasta el desmayo y después ponerle una lápida de acero para que los fantasmas no vuelvan a salir. Suena: “Lo que haría, porque estuvieras tú…” y en mi cabeza mil imágenes creadas como una película dramática donde el final es funesto y real. Hoy una lágrima escandalosa cae por mi mejilla, solitaria y forzada y mi alma sangra por esa que me dejó rogando por sus miradas (ella es hermosa, y en mi creación me permito soñar con lo inalcanzable). Hoy lloro y canto, escucho la 88.1 porque mi afición por lo antiguo y cursilero alcanza límites impensados y vergonzosos. El histrionismo aflora y resulta que soy Camilo Sesto, Raphael y Sandro, Rocío Jurado o Leo Dan. Hoy es domingo y no paseo por las calles amarrada a tu mano ni a tu corazón, si no que miro el techo buscando el momento en que me dijiste adiós, lo encuentro y le entierro los dedos hurgando en su existencia para hacerlo desaparecer. Hoy ya he llorado bastante, pero te dejo atrás y sueño con la nueva que vendrá.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
