martes, 27 de octubre de 2009

FuckingSpring

Y llegó Septiembre...
Mes estúpido, con olor a carne y color de volantín. LLegaste con tus plátanos orientales, atacando a los escandalosos sistemas inmunes de gente desafortunada, llegaste con la dulce chica embriagando multitudes sedientas de evasión, y llegaste, por sobre todo, con la primavera. Sí, con ella, la señorita Spring (tengo la leve sospecha de que es gringa esta perversa) que no deja títere con cabeza. Ella, la miss, que te puede elevar a felicidades inmensas revolucionadas por por hormonas antojadizas y que te puede, de la misma forma, dejar en el suelo, sólo, tirado, botado, sin ganas y sin razones. Y es que ver tanta felicidad acentúa la propia miseria, ver tanto personaje acalorado por pasiones temporeras hace que tu soledad ataque con recuerdos olvidados, como dejavús de nunca acabar.
Muchas cosas terminan en primavera, y muchas otras comienzan. Hasta los amores propios entran en pugna, cuando nacen de tu interior interrogantes inusitadas y exageradas por condiciones ambientales. Y es así, Miss Spring, como nos cagas la vida un poco más con tu presencia, llévate tus flores, tus colores, sabores y olores, y devuélvenos las ganas de volver a salir de casa.

viernes, 23 de octubre de 2009

Katársis.

Cada día muero un poco más, Cada día mi despertar está más desamparado. Maldita utopía, ya ni siquiera me acompañas, y vago por los días, catatónica e impertérrita, buscando algo que me haga sentir viva. Un pinchazo tal vez, una rasgadura, un corte letal, pero no, de sólo pensarlo me amenazan los desvanecimientos exagerados, las sobre reacciones a las que tan acostumbrada me tiene mi obstinado organismo, tan cobarde como mi mente y mi corazón. ¿Sentiste algo nuevo? ¿Volviste a ilusionarte? ¿De qué te sirvió? Puros lamentos, gritos desgarrados que provienen de las vísceras sangrantes, de la herida supurante y putrefacta que no sana, daños a terceros, destrucción de sueños creados bajo el amparo del amor. ¿Qué es el amor? Algo inexplicable en esta ocasión, pues jamás terminaré de conocer ese infinito sentimiento adolorido, que inspira muertes y engaños, nacimientos y libertades. ¿Desamor? Ganas de golpearte la cabeza contra los muros hasta desaparecer, desvanecerte en lágrimas saladas que saborean el agridulce adiós, desesperanza desgarradora y mal parida, perra soledad que amenaza en noches de insomnio y dolor. Aún así sigues esperando razones, razones para volver a levantarte un día más, tan sólo un día más, y encontrar la forma, de hacerlo el siguiente además. Lo necesitas ( lo necesitas), lo buscas desesperadamente bajo las sábanas, en las caras desconocidas de personas felices, sólo una señal, una pequeña luz al final de la historia, que te haga valorar cada momento vivido, no como un lamento, si no como un paso más, en este cruel juego donde eres el actor principal.