Bésame
Hasta que me sangre la boca y
mis dientes desaparezcan lentamente
Bésame
Y deja ese sabor amargo que
surge de las salibas combinadas
al amanecer
Bésame
Y no digas nada, no es necesario
guardemos este tonto secreto,
como se guardan las vergüenzas
propias y ajenas
Bésame
Y róbame la vida con tu lengua
Trágame las ganas de verte,
de mirarte a los ojos y decir:
Bésame, sólo una vez más.
