Sale de aquí imbécil! Ándate pa' la calle.
Sale weón, no estís encima, déjame tranquila, córrete.
Que no ves que sólo quiere un poquito de tu atención, mamita?
Que no ves que es TU hijo, que nació de TU vientre?
Que si es como es, es porque nunca has sabido ser mamá, porque sólo cumples con tus deberes morales básicos de brindar seguridad, comida y techo, pero que no eres capaz de tomarlo en tus brazos y hacerle un cariño, decirle te quieros y comértelo a besos. Se te fue de las manos, y ahora ni tu lo toleras (nunca lo has tolerado, quizás porque en su cara ves a otra persona, a él), no lo toleras cuando te cela rabiosamente, porque te quiere sólo para él, no lo toleras cuando habla de mala forma, porque se ha criado en las calles de un barrio marginal, aprendiendo a desenvolverse sólo frente a sus pares, agarrándose a combos y terminando las oraciones con un TE, te voy a pegarte, te voy a pegarte, como matón de colegio. Tiene sólo diez años y ha vivido muchas cosas, y tu sólo lo llenas con cosas materiales, expresando así tu amor de madre preocupada y mártir, cuando es mil veces mejor darle un beso cada mañana y decirle que lo amas, que lo amas porque sí, porque es tu hijo, porque es maravilloso. Pero decides decirle cabro culiao, ándate de aquí y el vuelve una y otra vez, porque aún es un niño, porque te necesita, porque eres su mamá. Quizás más adelante ya no te buscará más, quizás te perdone, quizás te odie por siempre, quizás ni recuerde los insultos y los golpes, quizás ni te recuerde a ti.
Y yo sé que no lo querías, que fue un accidente en tu vida, un condón ausente, una pastilla olvidada. Tu también lo sabes, todos lo saben. Tus planes se fueron a la basura cuando sentiste el primer mareo, la primera náusea, la primera patada, cuando de pronto sentiste el mundo sobre tus hombros, cuando tu futuro se traducía en nueve meses de espera y dolor, porque ya no fuiste nadie, no estudiaste (siendo brillante), y tuviste que arracar de un papá moralista para luego de un tiempo volver bajo su amaparo, cuando tuviste que quedarte con ese weón fome, pololo de años, sin vivir nada más de la vida, quedando relegada al olvido y la postergación. Pero TU decidiste tenerlo, apechugaste y arrugaste al verlo, te quedo grande el poncho mamá, te colmó de inmediato su primera pataleta que sólo frenabas con insultos, gritos y golpes, y ahora el mal es aún mayor, porque no te respetan y te ignoran, te dejan en vergüenza y desacreditan, porque no has sabido ser mamá. Esperemos que por algún milagro divino puedas dejar de lado tus trancas y hacerte cargo, y comenzar a amar profundamente a tus hijos y darles y demostrarles ese amor que tanto les hace falta, más allá de lo material y de la boca pa' afuera...
[escribo porque sé que no lo leerás, escribo como katársis momentánea, escribo porque me duele no ser la mejor tía, y también escribo para no llegar a ser nunca como tu]
